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Arqueología
El Santuario Heroico del Pajarillo, Simbolo de Jaén
La construcción de este centro monumental se debió realizar en los momentos iniciales del siglo IV antes de Cristo según indica la tipo logia del material ibérico y los numerosos fragmentos de cerámicas griegas aparecidos en la excavación, particularmente abundante un tipo de copa denominada "Pintor de Viena 116", pero también cráteras, escifos y otros vasos áticos.
El monumento está definido por una construcción de aproximadamente ochenta metros de longitud por ocho de ancho, presidida por una torre central, a la que se accede por un complejo sistema de escaleras que parten en su recorrido de una plataforma situada en la base misma de la torre.
Delante de esta plataforma aparece una superficie cuidada donde, según indican los resultados de la excavación, se realizaron actividades de tipo ritual, mediante ofrendas, dirigidas con toda seguridad al elemento central del conjunto, un grupo de esculturas que representan una escena de tipo heroico en la que un individuo, con seguridad la representación de un héroe, se enfrenta a un lobo que parece haber sido el responsable del rapto de otro individuo, masculino como el primero, que aparece desnudo.
Otras figuras, también monumentales, sirven de marco escenográfico a la escena principal. Hay que destacar en primer lugar dos leones, ambos echados, que debieron estar situados a ambos lados de la escalera. Los leones están vinculados en las mitologías mediterráneas con el papel heroico de los personajes con quienes se relacionan.
Otro elemento ha sido posible fijar a partir de la excavación: el agua. El entorno del monumento debió de ser una zona pantanosa. Ello da al conjunto arquitectónico un carácter aún más monumental ya que a los ojos del observador aparecería como un gran edificio emergiendo de las aguas.
Asentamientos en las vegas
Los restos arqueológicos que nos hablan de la Prehistoria y la Historia Antigua de Huelma no se limitan al Cerro de El Pajarillo, sino que el inventario de asentamientos localizados en el término municipal evidencia una ocupación humana que debe rastrearse hasta la Edad del Bronce como mínimo. En Cerro Gonzalo, un cerro de 1.210 metros de altitud, se localizaron en su cumbre fragmentos de cerámicas correspondientes a esta fase.
Sin embargo durante la primera mitad del primer milenio antes de Cristo, el entorno de Huelma aparece como deshabitado. No se han localizado en las intensivas campañas de prospección realizadas restos correspondientes a ese largo periodo que discurre entre la Edad del Bronce y la construcción del santuario heroico de El Pajarillo. Las razones de este despoblamiento nos son desconocidas en la actualidad. Posiblemente las estrategias que llevaron a la consolidación de la sociedad aristocrática en la alta Andalucía no contemplaron la explotación de las áreas serranas. Un caso parecido a lo que parece ocurrir en otras áreas como Sierra Morena.
Lo que sí está perfectamente constatado es que a principios del siglo IV antes de Cristo se produce una colonización del valle del jandulilla, seguramente como consecuencia de un proyecto político y económico dirigido desde el oppidum de Ubeda la Vieja, en la desembocadura del río en el Guadalquivir, que incluye la construcción de un centro monumental que constituye la puerta de entrada no sólo al valle del río sino también al territorio controlado por un príncipe ibérico que se representa en el santuario heroico: El Cerro de El Pajarillo. La construcción del mismo debe relacionarse también con el comercio de importaciones de cerámicas áticas que, procedentes de Atenas, llegan masivamente a la alta Andalucía en estos momentos. Precisamente el final del monumento parece corresponderse con el corte brusco en el flujo de esas producciones en la mitad del siglo IV antes de Cristo.
Tras la destrucción de El Pajarillo el entorno de Huelma parece entrar en un periodo de crisis o al menos esa es la impresión que producen los escasos restos localizados en el mismo asentamiento y la ausencia de un poblamiento significativo en el área. Tendremos que esperar al siglo IlI, en sus momentos finales para asistir a una nueva estrategia de ocupación de las tierras de Huelma, mediante la colonización por medio de pequeñas explotaciones agropecuarias, que ya se mantendrá ininterrumpidamente hasta nuestros días. Se produce, de esta manera, la ocupación sistemática de las tierras del llano, mediante pequeños asentamientos situados en la vega del río o en laderas poco pronunciadas.
De época romana contamos con importantes restos como lo evidencia la misma ocupación de El Pajarillo, donde se instala una villa rústica de importantes proporciones, de la que son testigos los materiales de construcción que aparecen en superficie, incluidas cantidades enormes de tégulas, así como fragmentos de cerámicas típicamente romanas como la terra sígillata. De esta misma época son los restos localizados en la Fuente de la Peña, un pequeño cerro sobre el barranco de la Culebra, donde aparecen tégulas y terra sigillata. |